Grupo Senderista Vegas Bajas

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La ropa

El senderismo es una actividad que se puede realizar en multitud de ambientes y climas y en distintas épocas del año. Mantenernos secos es un objetivo independientemente del clima y de la época del año. Estar abrigados es crucial en invierno y en lugares y climas en los que predominen las bajas temperaturas, aunque también debemos procurar no enfriarnos para evitar lesiones y molestias en cualquier lugar y época del año.

Para conseguir estos objetivos y mantener nuestra temperatura corporal estable, una buena recomendación es seguir la teoría de las 3 capas:

  • Una capa seca, segunda piel

  • Una capa caliente, de abrigo

  • Una capa de protección, “coraza”


Primera capa – Capa interior seca, la segunda piel

Cuando realizamos ejercicio físico aumenta nuestra temperatura corporal. Para refrigerarse el cuerpo reacciona con la transpiración, lo que conocemos como sudor. Este agua al evaporarse cede calor por lo que disminuye la temperatura.

Si el sudor empapa nuestra ropa, además de la sensación de humedad, sentiremos este descenso de temperatura, sobre todo si estamos expuestos al viento o al frío, lo que disminuirá drásticamente nuestro confort.

La primera capa se va a encargar de alejar el sudor de nuestra piel, evacuándolo al exterior, eliminando la sensación de humedad y evitando que nuestro cuerpo se enfríe.

Esta capa estará formada por tejidos transpirables y no absorbentes, fibras sintéticas como el poliéster u otro tipo de materiales que dejen pasar todo el sudor, sin absorberlo, Son materiales que además tienen un secado rápido, lo que favorece el objetivo deseado, mantenernos secos.

Un error muy común es emplear como primera capa tejidos de algodón, pues se trata de un material muy absorbente y que permite evacuar nuestro sudor.

Estas prendas han de ser lo más ajustadas al cuerpo posible, de forma que el sudor pase directamente a ellas y sea evacuado rápidamente al exterior, evitando además que el aire pueda circular entre ellas y nuestro cuerpo y por tanto producir nuestro enfriamiento antes de que el sudor haya podido ser evacuado.

Para esta primera capa, podemos encontrar prendas como:

  • Camisetas

  • Mallas para las piernas

  • Guantes interiores

Estas prendas también pueden ser térmicas, lo que ayudará a la segunda capa.


Segunda capa – Capa intermedia caliente, nuestro abrigo

La segunda capa se va a encargar de aislarnos térmicamente, calentarnos, abrigarnos, es decir de conservar el calor producido por nuestro propio cuerpo para evitar el enfriamiento.

Dependiendo del rigor del clima y las temperaturas a que nos vayamos a enfrentar esta capa será más o menos necesaria. No hay que olvidar que al practicar senderismo, especialmente en zonas de montaña, las condiciones climatológicas pueden cambiar mucho en un corto período de tiempo.

Las prendas de esta segunda capa también han de ser transpirables y favorecer la evacuación del sudor, y mantener estas propiedades aislantes y transpirables intactas incluso estando mojadas.

La lana y las fibras sintéticas como el poliéster son apropiadas para este cometido. La lana retiene más el calor y las fibras sintéticas tienen un secado más rápido. También existen en el mercado tejidos mixtos que combinan ambos materiales y que resultan ideales.

Para esta segunda capa, podemos encontrar prendas como:

  • Forros polares

  • Pantalones de senderismo

  • Gorros

  • Guantes polares o manoplas

  • Calcetines

  • Etc.


Tercera capa – Capa exterior de protección, nuestra coraza

La tercera capa se va a encargar de protegernos de los factores externos, como lluvia, nieve o incluso charcos, salpicaduras,… y del viento.

Las prendas de esta capa también han de ser transpirables y capaces de expulsar el sudor al exterior. De lo contrario, nuestro sudor empapará de nuevo las otras dos capas y estas perderán sus propiedades y su función, ocasionándonos sensación de frío y humedad.

Esta coraza, protegernos no sólo de los agentes atmosféricos sino también de posibles rozaduras con ramas, piedras, o incluso nuestra propia mochila.

Para esta tercera capa, podemos encontrar prendas como:

  • Chaquetas con membrana impermeable (membranas técnicas como el Gore-tex©, transpirables e impermeables)

  • Pantalones con membrana impermeable

  • Cortavientos

  • Guantes con membrana

Estas membranas técnicas permiten al tiempo la impermeabilidad y la transpiración. Esto se consigue porque están formadas por materiales porosos. Se trata de poros microscópicos lo suficientemente pequeños como para que no pasen las gotas de agua y lo suficientemente grandes como para que pase el vapor de nuestra propia transpiración.

Una buena prenda debe garantizar la impermeabilidad y transpiración no sólo con una membrana de calidad, sino que tanto las costuras como las cremalleras también deben ser estancas, debiendo ir termoselladas en vez de cosidas.


Recomendaciones

  • Un impermeable, nos protege de la lluvia exterior, pero al no ser transpirable ocasionará que se condense y no pueda evacuarse la humedad producida por nuestra propia transpiración y que nuestro propio sudor nos empape por dentro.

  • Los cortavientos nos protegen del viento, pero no suelen ser impermeables. Sin embargo, suelen ser mucho más transpirables y por tanto pueden estar más indicados si no se va a hacer frente a la lluvia o la nieve.

  • Existen prendas denominadas “shoftshells”, que son un híbrido entre forro polar y cortavientos, que pueden resultar apropiadas como tercera capa de protección, en climas secos siempre y cuando no se prevea la existencia de lluvia o nieve.

  • Hay ropa de senderismo específica para el verano, pero es en invierno cuando no puedes fallar con tus prendas.

  • Es recomendable disponer siempre de las tres capas, pudiendo emplearlas o no en función de las circunstancias de cada momento. Si no es necesario llevarlas puestas, al menos debemos llevarlas en la mochila.

Las tres capas es una vestimenta muy flexible y adaptable a cualquier condición. Su ventaja es que nos permite combinarlas y hacer frente a las circunstancias de cada momento sin perder confort.

  1. Un día seco y soleado puede ser suficiente con la primera capa.

  2. Más tarde puede aparecer viento y bastará con colocarnos un cortavientos que llevemos en la mochila.

  3. En los altos, al atardecer o en zonas en sombra podemos sentir frío y ponernos el forro polar.

  4. Y finalmente, si empieza a llover, ponernos la chaqueta con membrana o la chaqueta sin el forro polar si aun no ha descendido la temperatura exterior.


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